martes, 15 de marzo de 2011

Quizá los caminos se unan al azar.

Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma; Uno aprende que el amor no significa acostarse, que una compañía no significa seguridad.
Uno empieza a aprender, que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Tambien aprendes a construir tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo, uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol quema.Y uno aprende que realmente puede aguantar, que realmente es fuerte, que realmente vale. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano tendrás que volver a tu pasado.Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad,irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.



Tras mil sueños se encuentra un deseo.

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