miércoles, 9 de noviembre de 2011

Inevitable roce de caderas.

No pude evitar cruzarme con sus labios,con esos caminos de estrellas que hay en su boca,y mojarme,y remojarme en las piscinas de sus ojos,y tocar el fondo,hasta llegar a la proximidad de su cuello,donde solo bailaremos tangos durante toda la noche,y poco a poco ir desdendiendo,mientras vuelo por encima de las nubes,la habitación se hace mas pequeña,entre mi corazón y el suyo apenas queda espacio;y mis manos se entrelazan con las suyas,los pies fríos,ahora solo son piés,miradas de complicidad,gestos,palabras,locura,verdad,amor,pasión,cariño,café,música y cigarrillos;dominó cada pared,cada frase,cada sabana.



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